Me despierto, somnolienta, con la mirada perdida, miro a mi alrededor. ¿Donde estoy?... y me encuentro a mi misma junto a otro cuerpo. Busco rápidamente tu rostro en él. Sonrío...
Noto tu respiración pausada, tu boca cerrada, tus pestañas gachas con los parpados privándome de ver tus maravillosas orbes y me dedico a examinarte. Cada centímetro de tu piel al descubierto en frente mío, tu cuello me llama a besarlo pero no quiero despertarte, tus orejas tienen las marcas de que alguien las haya mordido, tus mejillas me recuerdan los muchos besos que te dí... tu mentón con esa barba de dos días que tanto me gusta. Tu nariz, tus cejas, tus labios... vuelvo a mirar a mi alrededor ¿Es un sueño? es que dormí tan bien...
Me armo de valor y me aventuro a tus hombros, a tus brazos... solo los rozo con la yema de mis dedos. No despiertas.
Te miro y te sigo acariciando, subo. Tu cuello me llama, me grita, haré ademan de no escucharlo. Creo que cobraré un poco más de coraje y bajaré esta vez de tus hombros a tu pecho. No puedo evitar mirarte buscando tus ojos. Te mueves. No intento ser cuidadosa, la verdad ahora quiero llamar tu atención. Ya no rozo solo mis dedos, ahora con palma completa me poso sobre tu pecho y bajo a tu vientre, lo recorro hasta tu costado y te rodeo con un brazo, quiero acariciar tu espalda... Me gusta eso.
Te despiertas finalmente y con mucho esfuerzo abres los ojos me miras y los cierras nuevamente.
- Aloh.- te digo. Me abrazas y me das un beso en la frente mientras me arropas bien. - Hola - pronuncias con tono adormilado. -Buenos días niño lindo
Abres los ojos nuevamente, me miras y me besas.
... Me gusta despertarme así.