a quick look...

24/5/11

Una mirada fugaz, un suave movimiento, un desliz de pies y de fondo el silencio de la fría y oscura noche que los rodeaba. Sus dedos tibios buscaron hasta encontrarse con los fríos suyos y recorriendo unos cuantos centímetros, se posaron palma con palma mientras que otros dedos curiosos comenzaban a conocer su esbelta figura sobre la tan apegada tela. Pliegue tras pliegue, milímetro a milímetro, y una bocanada de aire mezclado con su fino perfume.
Era su delicado rostro,un poco ruborizado por la repentina interrogante, sus largas pestañas escondieron sus profundos ojos grises y aquellos dedos curiosos conociendo cada lugar de su espalda tomaron la zona más alta y la atrajo hacia si.
Un nuevo rubor apareció en sus mejillas y esta vez le obligó a mirar hacia los orbes de su compañero que tan fijo le miraba. Pura dulzura encontró en ellos y no pudo separarse de aquel contacto tan inocuo.
Él hizo el primer movimiento y ella lo siguió despacio, y luego, sin trastabillar, ambos se encontraban siendo emisores de un vals sin nombre, sin lírica y sin violines de fondo que armonizaran mas sus pasos. Pero nada importaba ya, nada haría que esos dos cuerpos dejaran de moverse a un compás sin fin, y con esos pasos tan de película, el alzó su brazo curvando aquella espalda y ella echó su cabeza hacia atrás dejando que su pelo ondulara con la brisa y regresando a la posición inicial, ya erguida, notó que sus rostros se encontraban ya demasiado cerca. No tardó en girarla para ocultar su rubor y negativas ya precisas, y la mano que se posicionaba de su espalda, ahora se apoderaba de su mentón y le giraba el rostro para volver a ver aquellos ojos solo una vez más. Solo una vez mas y jurar para siempre que jamás olvidaría ese instante.
Un beso robado terminó con el vals y unos pasos en dirección contraria alejaron a la frágil figura de los brazos de él.
Nunca más la tomó entonces. Solo un beso y nada más. Y lo que no parecía acabar nunca, terminó con el sueño de ambos. Amor puro, cristalino y real, y real convicción con no creer en el amor nunca más.

0 segundos para el fin del mundo